Revista de Poesía
La Habana-Miami
Santiago de Chile
Se publica en Cuba, de
forma artesanal, en edición trimestral limitada de 200
ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de
2005.
Elba Torres (Matanzas, 1971) es poeta
y ha obtenido diferentes lauros. Poemas suyos aparecen en la antología La generación de los invisibles. Desd el año 1997 radica en España, donde ha continuado desarrollando su carrera de actriz. Ha escrito un libro de relatos y dos obras de teatro para niños.
Elba Torres
I.S. Merlin
Desde alguna calleja de Paris
podré acusarte
decir que me urges
vengarme y hacer que mueras.
Por esas aceras tras tus sandalias
pierdo el paraíso.
En los ocasos del océano
musita la nada
sumida en la fiebre eterna de tu suerte.
Y llegas con la remembranza
de lo insólita que soy,
que existo solo por tus ojos,
que no tengo ya la dosis exacta,
para decir lo que alcanzo,
y que si llego me tazan las palabras.
Descubres el juego
de ser infinitesimalmente
algo o alguien.
Pero te guardo el sueño y los secretos
de la rosa que no supo despertar.
Oculto los cristales de tu magia
los de Helena y Nadja,
la cámara de raras esencias,
y aquel loto junto al lago en Egipto.
Tengo la llave y la cruz
y podré gritar
como a Demócrito podré acusarte
y te mandaré a encerrar I. S. Merlín
para amarte
cuando tenga un tiempo.
San Juan murmurante que enciendes mi ser (otra vez por culpa de Milanes)
San Juan no reproches
Mi sombra y mi amor
San Juan que feneces mi sitio, mi son
San Juan que en mil veces
de sangre te ves
San Juan que te lío
Te fumo, que avíos
Cual pesca sedienta de puro vaivén
Ah, mi idioma de arrullo, de lotos, de sol
Ah, mi verso que adoras, mis mansas palomas
Mi tez y tesón
San Juan que te anhelo
Sombría pasión
Solo tú me calmas todo este dolor
San Juan que de noches y lejos te pienso
Un atlántico inmenso
Yo salto sin miras
Sin alas sin divas
San Juan que te sueño en distante obsesión
Río que en tu gozo llevas mi ilusión
Una de estas tardes iré a tu recodo
y junto a tu vado tenderé mi lira
mi risa mi asombro y toda la vida
julio 06
Exergo
El cementerio es la ciudad entera que transita ebria mi lacónica sonrisa. La sangre que destilan las calles sabe a estiércol y los muertos se acuclillan bajo los balcones, juegan a ser atlantes y cariátides. Parda es la libertad y etérea como el sueño de un recién nacido o un potro cabizbajo a las puertas del invierno. No creo que mi madre sea capaz de parirme de nuevo, no he de reencarnar en el canto de estos cadáveres, que vuelan en los jeroglíficos intraducibles del silencio. Maldita ciudad que se apaga sin los hombres exactos, se han dormido tus ojos para siempre, el musgo deshonró tus hojas. Ah, ciudad que gimes donde se exponen los óleos de la apariencia. Tus campanas se han ido en busca de ruidos extraños.
También pude haber puesto luces a mi altar, apretar mi cuello con sus dedos hasta estrangularme y convertirle en el mejor actor o el único. Pero esta ciudad tiene mi aplauso, desde que aprendí a callar y cruzar sus aceras.
Tengo ya el océano y las infernales tormentas de lo feliz. La tarde es un sudario que tiembla. No es cierta la eternidad, es un muerto al que no he podido seducir...
Dibujo de Irene (Fragmentos)
Pintó cárceles a mi cuerpo.
Un aluvión de humillaciones.
Tiniebla absoluta que descendía
en el ojo de la sangre.
Una puerta giratoria de mi propio yo
que cruje.
Irene
vuelve salvada.
Quiero darte el alcohol
y enfatizarlo todo,
entre tus pechos y yo, habrá una salida.
Morada la sombra,
el único viaje hacia la muerte.
Irene
exangüe su boca,
el ocre del otoño.
Los gritos del malva y sus frivolidades.
Pintó una cena, la violencia.
Tras las rejas se ocultan los matices
del fracaso.
Este invierno es un orgasmo que se finge.
Me duele ahora parir tanta agonía
como la fuente, que lo irónico destroza.
Corre la pintura
y el espejo refleja el paraíso
donde me haces daño.
(…)
Desde mi atalaya
Te lo mereces, Juan
DESDE MI ATALAYA SE OBSERVA EL MAR
que hay en ti.
Se descubren tus etéreas islas de remembranzas.
Esta manía de mirar cual autillo
sin alas en la noche.
Abrevarás conmigo y te haré suponer,
que un crepúsculo es hermoso
que no agazapas tras las rejas de esa soledad,
que también es un país.
La bruma es intensa pero luego habrá luz,
se argentara tu sombra en plenilunio
morará en mis puentes
cual azogue en la nevada.
Aquí donde el pavor me avaha,
yerta roca
me salva tal vez un ancora invisible
me salvan las piedras donde se trastoca tu nombre.
Despacio me transfiguro como estas palabras
que alzo al templo en que gimes.
Y me deshago la amasia infiel
Soy el monje que aguarda
Tu voz... tu ira...
Tu destello... irrevocable.
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