Revista de poesía  
Revista de Poesía
La Habana-Miami
Santiago de Chile
  Se publica en Cuba, de forma artesanal, en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.

 
Desde la Atenas de Cuba
 
  Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
 
 
Raúl Tápanes López
Raúl Tápanes López (Matanzas, 1953).
Edita de manera artesanal sus propios textos y la revista de poesía Arique. En 1999 el Frente de Afirmación Hispanista publicó en México su poemario De la desesperanza y otros poemas.

Raúl Tápanes López

XXVI (los sobrevivientes)

la carencia primordial de la esencia es el hambre perpetua
del que siempre tuvo hambre: nadie nos tiende la luz sino
el tiempo: sólo la muerte de cada día nos fue concedida

nos salvará el nervio? la pupila antes que se apague?
los bolsillos repletos de guijarros , el alma de gavetas? quién
dirá mi nombre? en qué pecho latirá otro igual al mío que fue?

los que hablan por los que callan piensan quizás sea partir
un beso eternizado o es el sexo la ebriedad, desganadamente
el preludio amoroso (tan viejos somos como el polvo reciclado)

quizás fetiches tontos la ceiba, la nieve , los límites perfectos
de la política y la cartografía. Pero y el amor? no el perfume
sino el recuerdo de su aroma, la piel que ya no se palpa

los que sobrevivimos allí donde la piedra sentimos
el amor como un naufragio y nos ahoga la sílaba tendida entre
el susurrante busto a las luces y umbredades de un cuerpo íntimo

y cuál es la casa, en fin, si no su palabra suave y su voz
la tibieza añorada desde el costado y el frío de un suspiro
la acuosa herida de Cristo por donde navega el verso descalzo?

De Reiteraciones o peregrino al borde de la tierra

De bachilleres, poetas y túneles como calendarios
(fragmentos)

I

¿A dónde va, señor Don Quijote?
¿Qué demonios lleva en el pecho(...)?
El Quijote

Sueño huir, sin término quizás,
hasta que no escuche el grito de los gigantes en celo:
los poetastros oficiales han conquistado la ciudad,
debo cumplirme en la palabra andante
-y en el misterio del verso-,
en la cuasi ebriedad del fracaso eterno.

Canto sublime el del suicida,
sacrificio y altar de los oscuros pájaros que sobreviven
a cuartilla el arroz frito con cerveza.
Pero aún creo en los oráculos,
en el milagro de la esperanza,
en el aleteo del relámpago,
en el infiel aroma del sexo
y en la desbandada constelación de los locos.
Esperándome estará en la ceniza
-isla que flota en mi cuerpo-,
tierra de castigo, casa en llamas,
rosa de oro, mi Dulcinea
y el aguamiel de sus pechos.

Creatura eterna de la peste, ángel de cristales,
andaré el cielo todo del espejo roto
como barco de holandés errante,
la ruta migratoria de las nubes,
hasta la proscripción del asombro,
los oscuros pájaros del olvido
y mi cumplido destino:
la humana voz del silencio.

Hijo seré de mis molinos.

II
Los leprosos exiliados del sueño
a la disminuida sombra de la culpa
no verán jamás el asombro perpetuo de las manos,
la alucinante agonía del sol.
(...)

El carnaval como sudario
en la eterna enfermedad de la derrota,
el conjuro del llanto,
la autocrucifixión de los dioses,
los negros cuervos de Poe,
son la visión de luz en los rastrojos del hambre;
no hay tertulia en el imposible café de los bares.
Vestida la rosa de indiferencia que espanta
habremos conocido la olvidada aurora
en las fronteras de la ausencia,
en la profanada palabra de los poetas muertos.
(...)

Éclairer! Éclairer!
Ampárenos el diente feroz,
la embriaguez de la estrella
y el viento colérico del desarraigo
hasta la alquimia de la luz
y el sabor inevitable de las ruinas.
(...)

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