
|
La
poesía cósmica,
como yo la veo
por
Raúl Tápanes López
La polémica
en torno al lenguaje poético, a la lingua
franca de la poesía, es tan antigua como
sus orígenes y puede remitirnos al Ars Poetica
de Aristóteles, la obra de Fernando de Herrera, la
Escuela de Praga o, más acá, a la Art
poétique de Verlaine. De cualquier manera,
más allá de ismos
y concepciones estéticas hoy es generalmente aceptado
que poetizar no es nombrar, sino sugerir, evocar,
hacer que se diluya el mensaje y que se lo intuya y adivine
poco a poco (Javier Ciordia Muguerza, Entre
el delirio y el orden. Preámbulo a Matos Paoli,
1994). Pero tanto dentro del arte aristotélicamente
mimético, reflejo exacto de ideas, razonamientos y
formas, como del imperio actual, casi obsesión, de
intuiciones y sentimientos, el uso de arquetipos o de metáforas
ha establecido el lenguaje poético en añadidura
al lenguaje común. Hoy estamos hablando de un tercer
lenguaje, que a decir de una autoridad en la materia, el profesor
Ubaldo DiBenedetto, de la Universidad de Harvard, es
inconsciente y ha vibrado inaudiblemente durante siglos junto
al lenguaje poético como la armónica superior
de una nota fundamental (Introducción
a El protoidioma en La Divina Comedia de Dante,1994).
Puede
hacerse poesía sin metáforas, pero no existe
poesía sin arquetipos, que también están
presentes en aquellas: Hablamos de arquetipo cuando
un motivo poético, signo lingüístico, símbolo,
alcanza un grado de sistematicidad en su funcionamiento semiótico
que no responde a la casualidad, ni siquiera al gusto personal,
y alcanza una valencia significativa relativamente estable
(Raúl Francisco García Dobaño, La
mariposa en la poesía o la poesía de la mariposa,
2003).
Según
el texto ya citado de Ubaldo DiBenedetto este tercer lenguaje
demuestra, a través de arquetipos inconscientes pero
constantes, las imágenes y símbolos
que están en la base de la experiencia evolutiva de
la humanidad (...)El protoidioma
es un utensilio tan necesario para la interpretación
de la poesía como un buen conocimiento del sistema
binario para entender las computadoras.
A través
del psicoanálisis también Freud (Moisés
y monoteísmo,1938) otorga una elevada importancia
al estudio de los arquetipos en el lenguaje: existe,
en primer lugar, la universalidad del simbolismo en el lenguaje
(...) Aquí parece que tenemos un ejemplo evidente de
una herencia arcaica que data del período en que se
desarrolló el lenguaje (...) La herencia arcaica de
los seres humanos comprende no sólo las disposiciones
sino también la materia subjetiva: residuos de memoria
de la experiencia de generaciones anteriores [los arquetipos].
Sin embargo, esta teoría no comenzó a ser verdaderamente
aceptada y extendida hasta que Jung no definiera en 1936 al
inconsciente colectivo como experiencia de naturaleza colectiva,
universal, impersonal, común a todos los individuos
y presente en nuestro sistema psíquico en foma de recuerdos
preexistentes o arquetipos. El valor del arquetipo es inconmesurable,
como inmenso es el poder de la palabra para los poetas. La
utilización del método psicoanalítico
como herramienta en el estudio y crítica literarios
es relativamente nuevo.
Para
Fredo Arias los poetas son individuos que poseen una especial
facultad para concebir los arquetipos que subyacen en el inconsciente
colectivo de la humanidad, arquetipos que están presentes
en el corpus literario de todas las épocas y naciones
y que constituyen un particular lenguaje dentro del habla,
ya de por sí particular de la poesía, y que
él ha denominado protoidioma poético. Por cuanto
la mayor parte de esos arquetipos están relacionados
con cuerpos celestes se ha dado en llamar poesía cósmica
a este lenguaje poético, quizás también
como un indirecto homenaje a José Vasconcelos, autor
de La raza cósmica, defensor del hispanoamericanismo
y cuyo nombre ostenta la más alta distinción
otorgada anualmente por el Frente de Afirmación Hispanista
que dirige Arias de la Canal.
Somos
criaturas solares y por ende cósmicas, sujetos eternos
de las leyes del universo sin las cuales no existiría
la vida cósmica y menos la animal dice
Fredo Arias en la Entrevista intemporal entre Joseph
Campbell y Fredo Arias (2001). Los arquetipos cósmicos
en la poesía aparecen generalmente relacionados con
otros símbolos como ojo, luz, fuego y piedra en conjuntos
de dos (estrellas y luz-fuego), tres (estrellas, ojos y luz-fuego)
o cuatro (estrellas, ojos, luz-fuego y otros). El arquetipo
estrella abarca todas las denominaciones de los cuerpos celestes:
astro, sol, lucero, luna, cometa, planeta, etc.
Otros
arquetipos, secundariamente asociados a los anteriores, tienen
un origen oral-traumático. A través del estudio
de las obras de miles de poetas durante decenas de años,
Arias ha rastreado dichos arquetipos hasta sus orígenes:
las edades tempranas del niño, el período de
lactancia cuando según el psicoanálisis quedan
establecidos en la mente infantil los siete temores erotizados:
el temor a morir de hambre y sed –por una lactancia
deficiente-, a ser devorado, envenenado, asfixiado, decapitado,
castrado, drenado. A esos temores infantiles, señalados
por Freud y Bergler, Arias agregó el de la punción,
producido por el pezón materno que es introducido en
la boca del niño. Para él, como para Jaspers,
todo fenómeno artístico es efecto de una causa,
siendo ésta el trauma oral del mamífero humano.
El arte es como la perla en el molusco infectado,
concluye Arias: si no hay trauma no hay arte (en
la presentación de la Antología de la
poesía cósmica del Ecuador, en 1996).
A esos
temores infantiles aparecen asociados una serie de arquetipos
que señalamos someramente, sin agotarlos todos. Al
recuerdo del hambre y la sed: el arquetipo fuego y el color
amarillo; al temor de ser devorado: aves de presa y todo tipo
de fieras terrestres y marinas; al temor de envenenamiento:
sierpes, escorpiones, arañas y fango; asfixia: naufragios
y horcas;decapitación o destrozamiento:hachas, espadas,
guillotina; el temor de ser castrado se asocia a las navajas
y tijeras; la drenación con los vampiros y murciélagos;
y finalmente la punción que es asociada a arquetipos
como clavos, puñales, cuervos, espinas y otros objetos
punzantes.
Director
desde hace décadas de la Revista Hispanoamericana
Norte, Fredo Arias ha desarrollado en ella la serie
de estudios El mamífero hipócrita,
dedicada al análisis de los símbolos poéticos
relacionados con los arquetipos cósmicos y oral-traumáticos.En
1994 publica, precisamente en Valparaíso, Chile, bajo
el título de Antología amarilla de Juan
Delgado López, un estudio psicoanalítico
de la obra de ese insigne poeta andaluz.Un año después
en El protoidioma en La Divina Comedia de Dante,
desarrolla un novedoso y exhaustivo análisis de la
obra poética de Dante, Petrarca y Miguel Angel. Al
estudio de la obra poética de clásicos como
Fernando de Herrera o contemporáneos como Angel Urrutia
Iturbe o Antonio Ramírez Fernández, siguen una
serie de antologías regionales como las dedicadas a
la poesía ecuatoriana (1996), canaria (1997), cubana
(2000), puertorriqueña(2002) o más recientemente
la Antología de la poesía cósmica
chilena (2004).
Los estudios
y análisis de Fredo Arias de la Canal lo llevan a enunciar
las leyes que rigen la creatividad poética:
1.
Los arquetipos que concibe el poeta durante sus sueños
o estados de posesión provienen de su propio inconsciente
o paleocortex cerebraly se hacen conscientes al percibir,
escribir o recordarlos.
2. Todo poeta es un ser que simboliza sus traumas orales con
arquetipos pertenecientes al inconsciente colectivo, del cual
su propio inconsciente es parte integrante.
3. Todo poeta concibe en mayor o menor grado arquetipos cósmicos:
cuerpos celestes asociados principalmente a los símbolos:
ojo, fuego y piedra y secundariamente a otros arquetipos de
origen oral-traumático.
Pero,
¿a dónde nos lleva el psicoanálisis de
la obra poética? ¿Para qué sirve? Psicólogos
puros –entre comillas- argumentan, en aras de un eclecticismo
conservador, en contra de la generalización que suponen
las leyes de la creatividad. Incluso poetas, estos sí
asumiendo posturas más coherentes, como el mexicano
Brígido Redondo –precisamente Premio Vasconcelos
en 2003-, subliman las defensas poéticas contra el
escalpelo psicoanalítico de Arias. Hace ya una década
Annis Pratt (Dancing with the Goddesses. Archetypes,
Poetry and Emporvement, 1994) entreveía las
raíces ocultas de este conflicto:
A
estas alturas, debería ser evidente que los arquetipos
son realidades psicosociales poderosas capaces de liberar
eventos personales y sociales tanto destructivos como destructivos.
Nada
argumentaré en contra de los defensores del psicoanálisis
puro –subrayo de nuevo el entrecomillado- ya que no
soy un psicoanalista, sino un atormentado hombre que intenta
escribir versos; pero desde el punto de vista poético
no creo, al igual que Arias, que este inmenso salto en el
desarrollo del psicoanálisis venga a empobrecer la
poesía. Ningún conocimiento de sí mismo
–gnotiseauton- puede ser nocivo
para el poeta. Al respecto Arias (Diálogo intemporal
entre Nietzsche y Fredo Arias, 2002) manifiesta:
El
conocimiento del mundo metafísico, gracias al descubrimiento
de las leyes de la creatividad poética, me parece que
es de utilidad vital para la humanidad. Si el hombre no conoce
su personalidad metafísica situada en su inconsciente,
jamás podrá explicar sus compulsiones a la “pasión,
error y engaño” que lo han traído siempre
en peligro de naufragio, como lo han demostrado sus guerras
estúpidas y genocidios de mujeres y niños.
El propio
Arias no parece muy preocupado por la aceptación de
sus descubrimientos cuando sentencia en El objetivo
del psicoanálisis (2001): Si a
la ciencia pragmática de la mecánica del fenómeno
onírico, le tomó un siglo reconocer lo dicho
por Freud en “La interpretación de los sueños”
(1900), es posible que se tome otro siglo en aceptar los descubrimientos
de Bergler, Jung y míos.
Mientras
tanto la labor de Fredo Arias constituye, como señalara
el español Manuel de la Puebla, un doble
servicio a la poesía. Yo agregaría
que son múltiples los servicios si tomamos en cuenta,
además, su labor de afirmación de nuestras raíces
hispánicas y de divulgación y patrocinio de
todas las artes y las culturas en general. Porque al ejercicio
humanístico para el conocimiento y clarificación
de la naturaleza humana, debemos agregar que al estudiar los
textos poéticos contribuye a la difusión de
la poesía y a la congregación y conocimiento
de sí mismos de los poetas, además de su reiterado
apoyo a muchas otras manifestaciones culturales. Respecto
a los grandes aportes de Fredo Arias de la Canal a la cultura
cubana ha dicho Virgilio López Lemus:
Ya
es mucho, y cada vez es más, lo que la cultura cubana
tiene que agradecer a la inteligencia y solvencia de este
mexicano ejemplar, al Frente de Afirmación Hispanista,
y a su labor personal desinteresada, llena de matices, bajo
el sentido que le ofrece el análisis arquetípico,
su presupuesto cósmico y la condición del protoidioma.
Es un tipo de análisis complejo, que requiere amplísima
cultura, como la que demuestra tener el autor, así
como un conocimiento esencial del psicoanálisis.
Bienvenida
entonces, y sin temores, la poesía cósmica y
el conocimiento que de nosotros mismos nos trae ella.
Valparaíso,
junio de 2007
|