Revista de Poesía
La Habana-Miami
Santiago de Chile
Se publica en Cuba, de
forma artesanal, en edición trimestral limitada de 200
ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de
2005.
Juan Francisco Pulido Martínez
(Cienfuegos, 1978 – Minnesotta, EE.UU., 2001)
Aún estudiante escribe para las revistas católicas Fide y Renacer. Separado de la Universidad en 1998 por razones políticas, obtiene el Premio Vitral en 1999 con Mario in the Heaven´s Gate y otros cuentos suicidas. Poco después logra salir del país cuando organizaciones católicas le conceden una beca para que estudiara en la universidad de St. Thomas, en St. Paul, Minnesota. Desde allí envía algunos textos a la poeta Belkis Cuza Malé, acompañando una carta:
Mi nombre es Juan Francisco Pulido Martínez. Soy un joven que llegó a este país hace un año y tres meses. Publiqué un libro antes de salir, libro que ganó el premio Vitral en 1999. Ahora estudio en la Universidad de St. Thomas, en St. Paul, Minnesota. En Cuba sufrí mucho. (...) Llegué a este país y me sentí triste (es triste ser gato y ser tuerto). Pero poco a poco he ido descubriendo que el sol sale cada día, sin que importen los 20 grados bajo cero que he vivido.
Se suicida en la fría ciudad de Minnesotta, un día de febrero de 2001. Cinco años después se publica en Miami Palabras por un joven suicida, un homenaje póstumo en el que intervienen varios escritores cubanos, entre ellos Carlos Victoria, Armando de Armas, Luis de la Paz, Eva M. Vergara, José Abreu Felipe, Alain González, Joaquín Gálvez, Belkis Cuza Malé y José Antonio Pino.
Cuatro días después de escribirme por primera vez, se suicidó. Al recibir mi respuesta y mi ofrecimiento de que enviase poemas a Linden Lane Magazine, me había vuelto a escribir: (...) Estoy en una etapa de crisis muy fuerte y no sé si saldré de ella. Sé que mis cuentos y mis poemas sí sobrevivirán. Acabo de recibir la noticia de su muerte a través, irónicamente, de Letras en Cuba, boletín de la internet que envía Amir Valle desde la isla. Era su amigo, dice, y expresa su dolor por el suicidio del joven en Minnesota. Belkis Cuza Malé, Quédese con mi abrazo
Palabras por un joven suicida termina con una sección de fotos que recoge el paso fugaz de Juan Francisco Pulido entre nosotros. La última instantánea, en blanco y negro, es un excelente final gráfico a sus textos. En ella se ve un joven con un gorro de lana que mira absorto hacia la nada. Es evidente que fue tomada en un día sin sol. Al fondo, un difuminado paisaje invernal en el que es posible adivinar la nieve. Si en lugar de un libro se tratase de un filme, sería el fotograma adecuado para un lento fade out. Manuel C. Díaz, en El Nuevo Herald, 28 de enero de 2007
Juan Francisco Pulido Martínez
I -Laudes-
Y vi las sombras hacerse largas
en la pared de hazañas carcomida
junto a manchas de sangre y barbarie
y gritos de fanáticos secuaces
-y fanáticos secuaces-
deseosos de un nombre en el muro.
Himnos, consignas,
-ladridos desgarradores de gargantas-
llenan el silencio
matan el silencio
crucifican el silencio
amparados en carteles
que prometen aplastar a los callados.
Y miro un niño
-limpio niño de rostro alegre y manos juguetonas-
un niño que será preparado para gritar
-para tratar de grabar su nombre en el muro-
un niño que no será más que sombra
-solo una sombra-
otro más, al pie del muro...
Y yo mirando, creyéndome víctima...
Soy un jodido culpable.
III -Completas-
La vaga queja antigua
hizo eco en el muro de mis oídos
mientras buscaba dormir.
Los ojos saltones de sueño
apagados de toda esperanza
sintieron todo lo que fue bueno una vez
pulcro, callado, luminoso
y tantas cosas apagadas por el tiempo.
Junto a la queja viajaba el recuerdo
de besos absurdos y caricias robadas
risas y días sin noche y noches malgastadas.
Pero todo el deseo
-mi humilde deseo de hombre que no es hombre-
se vuelca hacia el foco de 40 watts
Que llegue el final
-tengo sueño-
¿Qué son esos punticos rosados y verdes?
¿Y esas manchas grasientas de muerte y vacío?
Al carajo la vida
-Soy libre pero tengo sueño-
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