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Arique, revista de poesía
Se publica en Cuba, de forma artesanal, 
en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.
Cuba  
Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
Norma Chiarelli
Norma Chiarelli
(Buenos Aires, Argentina) Poeta y narradora. Su libro Misterios fue publicado en 1995. Obtuvo numerosos reconocimientos y su obra fue incluida en varias antologías. Integró el Grupo Zahir coordinado por Liliana Díaz Mindurry.

Norma Chiarelli

Reescritura de
"Panorama ciego de Nueva York" de Federico García Lorca

No son los chicos
oliendo pegamento
no son los chicos tatuados de cicatrices
hacia los ojos perdidos
ni las embarazadas casi niñas sentadas
en el hueco del cantero de un árbol que no está en la tierra.
Pero no, no son los chicos
porque los chicos están a punto de ser gatos.
Ni son las estampitas de santos desnudos por el tren
y en manos de chicas marcadas
por el virus de fin de siglo.

El dolor no está
en el que al nacer
heredará el pecado original,
el virus que asesina
de a poco.

No es el verdadero dolor de la muerte
el que se cuela en la tristeza de la lluvia
sobre los cuerpos acurrucados
con alfileres de hielo que se amontonan
como espinas de cactus invertidas
ni en los que orinan en los ángulos de
las paredes
de la noche
sabiendo que el orín amarillo será rojo y toda herida llaga.
La piedad no es devorada por los murciélagos y las ratas.
Ni es la figura que se oculta tras las sillas amontonadas
ni son los que gestan los suicidios que nos acongojan
cada mañana
ni es un aire enrarecido de río contaminado
y negocios vacíos.

Ni las filas convertidas en ciempiés
con un aviso en cada mano.
De carteles que ostentan confort
y un vagabundo que revisa las bolsas
de basura en la vereda
de mujeres con su casa a cuestas rascándose los piojos
sentadas en la escalinata de un banco internacional.
Ni es el dolor que se repite en otras calles
en otras plazas donde agujas infectadas
nadan por los areneros que juegan
los inocentes
en plazas que se asombran de la blancura de las estatuas
de héroes de piedra
y de la renovada primavera de los canteros.

(No hay dolor bajo los cascos de los jóvenes
que con violencia aprietan el acelerador
de una moto japonesa)

(No hay dolor en los gestos de los que sostienen
teléfonos celulares
en las manos)

(No hay dolor en la boca del que se mueve
y balbucea la música que le llega
de los audífonos)

No.3, Enero de 2001

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