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Arique, revista de poesía
Se publica en Cuba, de forma artesanal, 
en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.
Cuba  
Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba

Aunque anónimo, el Soneto a Cristo crucificado data del siglo XVII español y ha sido atribuído a numerosos autores que van
desde Santa Teresa de Jesús hasta San Ignacio. Pero su concepto
-dentro del más rancio estilo de la tradición mística musulmana - del puro amor aparece ya en 1556 en la doctrina de
San Juan de Avila.

La poesía náhuatl alcanzó su esplendor cuatro décadas ant es de
la llegada de los españoles a América. Tecayehuatzin,
Cuacuauhtzin y Ayocuan son algunos de sus mejores cantores. No
ha llegado a nosotros el nombre del autor o autores del conjunto poético conocido como Cantos de Huexotzinco.

Anónimo

Soneto a Cristo crucificado

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, al fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara.
Y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Cantos de Huexotzinco
(fragmentos)

Nada es verdadero de lo que aquí se dice,
oh tú que das la vida,
es todo como un sueño, es como si se dijera
al despertar del sueño.
Eso es lo que decimos en la tierra.
¡Nadie de nosotros dice la verdad en la tierra!
y aún cuando a puñado se nos dieran
esmeraldas, oh dador de la vida,
ni aún cuando con joyeles
tú fueras impetrado, se te hicieran ruegos,
acaso la nobleza, los Aguilas, los Tigres,
¡nadie de nosotros dice la verdad en la tierra!
¡Ah, el dador de la vida de nosotros se mofa:
sólo un sueño perseguimos, amigos,
y nuestros corazones están confiados,
pero el autor de la vida de nosotros se mofa!

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Esfuércese en querer mi corazón
sólo flores de escudo: son las flores de Dios.
¿Qué hará mi corazón?
¿Es que en vano vinimos, pasamos por la tierra?
De igual modo me iré
que las flores que han ido pereciendo.
¿Nada será mi fama algún día,
nada de mi nombre quedará en la tierra?
¡Al menos las flores, al menos los cantos!
¿Qué hará mi corazón?
¿Es que en vano vinimos, pasamos por la tierra?

No.7-8, Enero de 2002

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