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Arique, revista de poesía
Se publica en Cuba, de forma artesanal, 
en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.
Cuba  
Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
Francisco Henríquez
Francisco Henríquez
(Unión de Reyes, 1928). Poeta que cultiva la décima. Ha publicado varios poemarios, entre ellos Voces íntimas (Miami, 1997). Es autor de la Antología de la Décima Cósmica de Matanzas y Zonas Aledañas (Frente de Afirmación Hispanista, México, 2001). Su poema Tus ojos aparece en el Tomo II de la Antología de la Poesía Cósmica Cubana (Frente de Afirmación Hispanista, México, 2001). Reside en Miami, Estados Unidos, donde edita la revista literaria Carta lírica y en 2005 recibió el Premio Vasconcelos que otorga el Frente de Afirmación Hispanista.

Francisco Henríquez

Canto a Matanzas

I

Quien te vea desde el suelo
que te une con La Habana,
te ve como una espartana
ciudad que cayó del cielo.
Pensadores de alto vuelo
-discípulos de Martí-,
preguntan al Yumurí,
al San Juan y a tus arenas,
"si tú surgiste de Atenas
o Atenas surgió de ti".

II

Los que por el sur te ven
siempre te quieren mirar
circundada por un mar
de rocas y de henequén.
Por carretera o por tren
deleita alcanzar tu hondura,
mas si el férreo viaje apura
resulta más asombroso
verte desde el escabroso
círculo de La Herradura.

III

Por el Este, por el Este
la sierpe de la Central,
se arrastra en tu litoral
lenta, nostálgica, agreste.
Hasta tu puerta celeste
llega cargada de valles,
y tú le ofreces tus calles
y tus ríos y tu casa…
¡y ya por eso se pasa
toda la noche en Versalles!

IV

Por el Norte, por el mar,
no sé… pero yo diría
que ir a ti por tu bahía
debe ser para soñar.
La más espectacular
de tus entradas es ésta,
por eso al oír la orquesta
marina tomar tu espacio,
las ninfas de Bonifacio
se visten para la fiesta.

V

El Pan se alza como una
gran dama que se platina
la sien, con la mortecina
quintaesencia de la Luna.
Tenue nube le embetuna
ligeramente un costado,
mientras en el otro lado,
la roca chisporrotea,
con la penúltima brea
del sol que huye desolado.

VI

El Canímar, que se hincha,
como un potro desbocado
se quita el freno acerado
y las bandas de la cincha.
Por Triunvirato relincha,
porque el aire lo disloca,
y saltan de roca en roca
los grillos y las estrellas,
por las vírgenes y bellas
campiñas de Camarioca.

VII

Cuando tu litoral arde
bajo la llama febea,
la resolana chispea
por la orilla de la tarde.
La bahía es un alarde
de peces y caracoles,
y al ver que los arreboles
entre nubes se divierten
de súbito se convierten
en un centenar de soles.

VIII

El Estero, en mil esteros
convierte quietud y murria,
si aparece la bandurria
de los bardos matanceros.
Guajiros henequeneros
y niñas de Limonar,
sueñan con tu bello mar
y pescan luz en la costa
mientras Agustín Acosta
te canta desde el palmar.

No.12-13, Abril-Septiembre de 2003

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