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Arique, revista de poesía
Se publica en Cuba, de forma artesanal, 
en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.
Cuba  
Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
Amelia del CastilloAmelia del Castillo (Matanzas, 1923).
Es autora de los poemarios Las aristas desnudas, Géminis deshabitado, Aguas y espejos, y otros. Textos suyos aparecen en la Antología Cósmica de Ocho Poetas Cubanas (Frente de Afirmación Hispanista, México, 1998) y el Tomo II de Antología de la Poesía Cósmica Cubana (Frente de Afirmación Hispanista, México, 2001). Reside fuera de la isla.

Amelia del Castillo

Alianza

No,
no anochezcas su paso,
no desgarres su aguda transparencia.
deja que la palabra
atraviese montañas. Deja que viaje intrépida
sobre el lomo del tiempo
horadando el silencio milenario
de las piedras y de los sordos de alma.
Deja que vuele, tan ligera y blanca,
que se deshaga en polvos estelares.
Que se vista de música y de auroras
estremeciendo las conciencias
huérfanas de palabras.
Deja que truene en furia,
que se desate en cólera estrenada,
que golpee y se encones y se desgarre
en flechazos de luz,
hasta de luz cegar a los que mueren
a sorbos de ceguera de palabras.

De Cauce del tiempo

Variante final VIII

¿Cómo llenar un mar deshabitado?
¿Devolviendo la sal, el canto, las escamas, el hondón de la espera,
el gemido de todas las renuncias,
el agua que nos arde en la mirada, las playas todas
y todas las orillas?
¿Cómo hacernos un mar, un tiempo, un arco iris?

Voy a inventarle un corazón al tiempo. Un corazón
que lata al primer llanto y se detenga allí hasta el grito final.
El de la bienaventuranza.
Voy a inventarle otro color al arcoiris:
un color que me inunde los rincones todos y todas las espinas.

Voy a inventar un nombre para el vuelo dormido entre las alas,
para el hambre que crece en la mordida,
para el charco de sed donde se pudre el desamparo.
Para el pájaro de luz que picotee el vidrio
de todas mis ventanas.

Voy a inventarme un yo que me cobije.
Un comprensivo yo sin estatura que llame pan al pan
aunque lo crea vino,
que llame vivo al vino aunque lo sepa pan.
Un yo sin pedestal y sin rendijas. Un yo sin miedo
que me sienta, me busque, me abrace y me sonría
desde todas mis sombras y todos mis espejos.

No.1, Julio de 2000

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