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Arique, revista de poesía
Se publica en Cuba, de forma artesanal, 
en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.
Cuba  
Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
Juan Clemente Zenea
Juan Clemente Zenea (Bayamo, 1832-1871). De controvertida trayectoria política, es uno de los más grandes poetas cubanos. Fue fusilado por las autoridades españolas en los fosos de La Cabaña, La Habana, hace 130 años.

Juan Clemente Zenea

Fidelia
(fragmento)

¡Bien me acuerdo! ¡Hace diez años,
y era una tarde serena!
¡Yo era joven y entusiasta,
pura, hermosa y virgen ella!
Estábamos en un bosque
sentados sobre una piedra,
mirando a orillas de un río
como temblaban las hierbas.

¡Yo no soy el que era antes,
corazón en primavera,
llama que sube a los cielos,
alma sin culpas ni penas!
¡Tú tampoco eres la misma,
no eres ya la que tú eras;
los destinos han cambiado,
yo estoy triste y tú estás muerta!
(...)

¡Yo no tuve ángel de guarda
y, para colmo de penas,
desde aquel mismo momento
está en eclipse mi estrella;
que en un estrado, una noche,
al grato son de la orquesta,
yo no sé por qué motivo
se enlutaron mis ideas;
sentín un dolor misterioso,
torné los ojos a ella,
presentí lo venidero:
me vi triste y la vi muerta!
(...)

¡Bien me acuerdo! Hace diez años
de aquella santa promesa,
y hoy vengo a cumplir mis votos,
y a verte por vez postrera.
Ya he sabido lo pasado...
supe tu amor y tus penas,
y hay una voz que me dice
que en tu alma inmortal me llevas.
Mas... lo pasado fue gloria,
pero el presente, Fidelia,
el presente es un martirio,
¡yo estoy triste y tú estás muerta!

IX
(De Diario de un mártir)

¡Prisión, enfermedad, negras pasiones
contra mí desatadas;
y tantas, tan acerbas aflicciones
en un pecho mortal acumuladas!

¡Por la esposa infelice suspirando,
y de mi niña ausente,
y el soplo de la suerte marchitando
los pálidos laureles en mi frente!

¡Oh Dios! ¡que así mi corazón heriste!
Recibe un alma tierna;
¡Cierra las puertas de este mundo triste!
¡Abre las puertas de la patria eterna!

(Fragmento)

Tengo el alma, ¡Señor!, adolorida
por unas penas que no tienen nombres,
y no me culpes, no, porque te pida
otra patria, otro siglo y otros hombres;
que aquella edad con que soñé no asoma;
con mi país de promisión no acierto;
mis tiempos son los de la antigua Roma,
y mis hermanos con la Grecia han muerto.

No.4, Abril de 2001

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