Portada | Poetas cubanos | Poetas de Matanzas, Cuba | Poetas de otras latitudes | Ensayos | Café mezclado | Revista en PDF | Otras publicaciones | Galería
Arique, revista de poesía
Se publica en Cuba, de forma artesanal, 
en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.
Cuba  
Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
No hay imagen disponibleEsteban Menéndez Cordero
(Pinar del Río, Cuba, 1954-2003). Publicó los poemarios Grito a dos voces, Ed. Vitral, Pinar del Río, 1998 y Sombras en el muro, Edic. Loynaz, Pinar del Río, 2001.

Esteban Menéndez Cordero

Un río, una ciudad, dos cuerpos

Fue fundada hace más de tres siglos por decreto.
Suponen los ilusos que el río era hermoso
y los pinares.
Pero qué ciudad-ciudad no posee unos árboles,
un río,
donde perder la inocencia en la ambigüedad
de su grisura
mientras dos jóvenes como brújulas alocadas
caen en la trampa de una tarde
que ahora se empeñan en complicar.

Me sustentan leyendas,
palabras prestadas o falsas historias
que otros me han contado.
El tiempo entrega su discurso.
Los límites no existen.
Las cosas pierden resistencia,
todo está presente:
dos adolescentes sin recuerdos se sonrojan
en los pasillos con la noche aún enredada
en las ojeras;
un legendario general en el obsesivo momento
antes de la caída,
el que amó el poeta.

Tesoros ocultos en una cueva;
el bíblico hechizado (horóscopo del siglo)
con su diario entre las manos blancas,
bebiéndose el paisaje como una mortaja.
Somos más que memoria y luz en la distancia.

El cielo está afuera de las coordenadas previstas.
Poco se encuentra contracorriente.

No importa el mucho esfuerzo,
los músculos tensados sólo advierten
que el oído es sordo, la mirada ciega.

Precio

Esa es la voz de quien se despide,
el gesto largamente insinuado.
Nada pudo ofrecer de la infancia
ni de una adultez sin espejos.
Perdió sus pasos en los recodos
con turbiedad de aguas estancadas.
Miren el corazón que traicionó siempre.
Sólo admiraba la sombra donde descansan
los muchachos:
su más deseada fe.
Recorrió calles buscándolos como ciego.
Estas piedras encierran toda su vida.

Ninguna lluvia será suficiente
para aplacar el fuego
en que vino a parar la eternidad.

No.14, Octubre de 2003-Septiembre de 2004

Límites

Nunca fui más allá de mis pisadas
violando el espacio deshabitado
de la sombra que proyecto.
Escucho todas las voces
cada indicación del aire,
pero siempre el corazón golpea
la veleta de un horóscopo de otra época,
dictado por un astrólogo ciego,
que tropieza en cada giro a causa de sí mismo,
de su manto raído y negro.

Todo fue cartografiado.
Las cotas, las estimativas son improbables.
Es necesario recorrer cada camino,
a pesar de las múltiples pisadas de otros pies,
a pesar de la sangre que indica que allí hubo un encuentro encarnizado.
No es posible huir en soledad.
Cada ruta existe a partir de nuestros ojos.
Siempre se llega a un puerto
donde no se venden boletos de regreso.

No.2, Octubre de 2000

Búsqueda personalizada