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Arique, revista de poesía
Se publica en Cuba, de forma artesanal, 
en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.
Cuba  
Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
No hay imagen disponibleMaría Elena Hernández
(La Habana, 1967). En 1989 obtuvo el Premio David de Poesía con Donde se dice que el mundo es una esfera que Dios hace bailar sobre un pingüino ebrio. Poemas suyos aparecen en numerosas antologías y publicaciones en Cuba y en el extranjero. Reside actualmente en Chile.

María Elena Hernández

El Apocalipsis según Judas
(fragmento)

(…) Hermanados del sol a quién llamarán
Dio está sentado y yo me niego a creer
en esta bola roja
yo me niego a hacerla rodar
azul ya no es azul es sangre
Dios está sentado pero está dormido
ceniza corre ceniza llega
hermanados del sol hermanados de Dios
esta bola roja para dónde rodará.
Y vi a mi madre que se burlaba de Dios y volvía a parir al Diablo y lo apartaba de sí para que subiera a repartirse los bienes.
Y yo era el Diablo. Y bajaba y subía. Y cada vez que bajaba le daba muerte a mi madre. Y cada vez que subía tiraba una moneda.
Yo me apoyo en el siete para comprender el mundo
1 la mujer pare a la serpiente y la serpiente al dragón
2 el dragón no echa fuego echa un río
3 la tierra abre la boca para que el río caiga
4 el río huye al mar
5 el mar invade la tierra
6 la tierra cierra la boca
7 el río cae
Cuando siete cabezas se reúnen
ocho judíos no bastan.
Yo tengo una cabeza judía herida de muerte.
Y llamé a los hombres. Quién como yo para tocar el arpa?
Quién como yo para meter la hoz? Las uvas están maduras y
los oídos prestos.
Como una mujer fértil la tierra va a reventar
dentro de los graneros los animales se desbocan
yo glorifico a la demencia como al estigma de este tiempo
tiempo de fieles y de potros domesticados
tiempo de ferias y de usura
tiempo de asesinos y de verdugos
tiempo de cárceles y de desidia
tiempo de no preguntar por la mente de Dios
Dios duerme en un reformatorio sin brújula y sin tiempo.
Y me fue dada una copa. Y en la copa había una esfera con el
centro en todas partes. Y se prolongaba hasta el infinito. Y
yo era el infinito.
Aleluya todo lo que está en órbita y es conocido
y lo desconocido
como el péndulo la historia se repite
más acá: la fuerza que te arrastra
más allá: su alquimia
vino que exaltas los placeres yo te glorifico
glorifico tus saltos y tus pendientes
tus alucinados monstruos y tus caídas
tus islas de papagayos y de mendigos
tus sueños siempre en ascenso como elevadores de luz.
Y cesaron los vientos y bajó la marea. Y todo el que no tuvo
culpa fue señalado.
No más hambre ni sed. El que duerme los pastoreará. Y bendije al rebaño.
Ciudades y más ciudades: nunca estuvo más cerca de Dios
el hombre que cuando lo negó
Esta es mi verdad
Si la tomas: la estrella resplandeciente
bajará sobre tu cabeza
y te ceñirácon su corona de oro.
Si la dejas: la estrella resplandeciente
bajará sobre tu cabeza
y te ceñirá con su corona de plata.
Amén.

No.14, Octubre de 2003-Septiembre de 2004

 

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