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Arique, revista de poesía
Se publica en Cuba, de forma artesanal, 
en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.
Cuba  
Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
José Angel Buesa
José Ángel Buesa
(Cienfuegos,Cuba, 1910-1982).Entre sus obras más notables destacan: El canto de las horas (1932), Canto final (1936) y Poeta enamorado (1949). Es uno de los poetas más populares de Cuba. Murió en República Dominicana, donde residía luego de salir de Cuba.

José Angel Buesa

Con la simple palabra

Con la simple palabra de hablar todos los días,
que es tan noble que nunca llegará a ser vulgar
voy diciendo estas cosas que casi no son mías,
así como las playas casi no son del mar.

Con la simple palabra que se cuenta un cuento,
que es la vejez eterna de la eterna niñez,
la ilusión, como un árbol que se deshoja al viento,
muere con la esperanza de nacer otra vez.

Con la simple palabra te ofrezco lo que ofreces,
amor que apenas llega cuando te has ido ya.
Quien perfuma una rosa se equivoca dos veces,
pues la rosa se seca y el perfume se va.

Con la simple palabra que arde en su propioi fuego,
siento que en mí es orgullo lo que en otros es desdén.
Las estrellas no existen en las noches del ciego,
pero, aunque él no lo sepa, lo iluminan también.

Y así, como un arroyo que se convierte en río
y en cada cascada se purifica más,
voy cantando este canto tan ajeno y tan mío,
con la simple palabra que no muere jamás.

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Solitario en la sombra como un furgón vacío,
amontonando nieve sobre la terca brasa,
poco me importa el tiempo que pasa como un río,
porque estoy en la orilla de un río que no pasa.

Más allá de los puertos con su humedad salobre,
más allá para siempre de las islas felices,
ya no codicio el oro que se convierte en cobre,
porque crecí hacia adentro mirando las raíces.

Y más allá de todo lo que ha sido y no ha sido,
más allá de la sangre con su oscuro fermento,
esperaré el gran viento que sopla hacia el olvido
y cerraré los ojos para que pase el viento.

No.4, Abril de 2001

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