Revista de Poesía
La Habana-Miami
Santiago de Chile
Se publica en Cuba, de
forma artesanal, en edición trimestral limitada de 200
ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de
2005.
Frank Padrón (Pinar del Río,1958). Ensayista,crítico de arte y comunicador audiovisual. Entre sus libros Más allá de la linterna (2000, ensayos) y Pura semejanza (2004, poesía). Los textos aquí presentados, por cortesía de su autor, pertenecen al poemario Conversación en la luz, recientemente publicado (2006) por Ediciones Holguín.
Frank Padrón
Un poema
la poesía toda
es una conversación en la penumbra
pero también en la luz
porque hablar con uno
con Dios
o con los hombres
es recibir un halo
un resplandor
una cascada
que va matando la penumbra que había
cuando empezamos a conversar.
Allí estaban mis besos recorriendo tu pueblo.
Mi ser era una herida recibiendo la cura.
Fue una fiesta de excesos contra toda pavura.
Ciudades erigidas sobre nuevos espectros.
Allí estaba tu vida enjaulando mi miedo,
borrándole a la noche su aburrida negrura
Tu imagen fue mi espejo, astillando la duda,
los dos asesinando a nuestro modo el tedio.
Y aunque tu nacimiento anocheció su talle.
El que minutos antes iluminó mi anhelo.
El que tras larga ausencia acaeció mi calle.
Tan pronto te marchaste se volvió flor mi fuego.
Y anhelé, más que tu piel y tus caricias reales,
las otras, las que sólo se han vestido de sueño.
Decidido a no amarte
salgo a buscar el pozo de una estrella.
Me he dicho –tan resuelto-
que vendrán otros besos que borrarán tus huellas
y harán huellas que luego borrarán otros besos.
Decidido a no amarte
te encuentro en otro aliento.
Porque así, simplemente,
decidido a no verte
voy a volverme otro creciendo en otro cuerpo,
te voy a beber calma bebiendo de otro fuego
para nunca pensar que olvidaste un poema,
quiero multiplicar tus panes y tus peces
y olvidar, simplemente aquella noche nuestra
en que tu río fue mi único tesoro,
en que un libro de anhelos se leyó nuestras pieles
que hoy mismo serán pieles y páginas bien nuevas,
porque voy a buscarme
decidido a perderte.
Blasfemia
“Oíd atentamente mi palabra
Y sea esto el consuelo que me déis.
Toleradme, y yo hablaré
Y después que haya hablado, escarneced:
Tú, Yahveh, lo creaste todo.
y con ello mi suerte, mi desgracia, mi carencia
mi fe, mis lágrimas, y
hasta mi blasfemia.
Tú, Yahveh, me diste corazón para amar pero no me diste
amores
me diste bondad pero me llenaste de enemigos que la
arrancan de mí en todo instante
me regalaste hijos y posesiones que ahora has
segado con crueldad
Tú, Yahveh, diste y quitaste.
Entonces, por favor, no me critiques si conservo
mi queja, mi odio, mi canto, mi tristeza, mi grito
y por ello, hasta mi blasfemia
en definitiva, Yahveh, lo único que tengo.
No esperes mi humilde arrepentimiento porque
no tengo de qué arrepentirme ni ganas
no esperes mi llanto porque todo lo he vertido esperando
en vano tu piedad.
Ya sé bien que no soy inocente,
tampoco me gustaría serlo.
En medio de la hoguera uno se siente vivo
Por favor, Señor mío, no esperes más mi súplica
Yo tampoco ya espero tu perdón”
Arique es una publicación cultural sin fines de lucro que no se adhiere a corriente política o estética, institución o personalidad alguna, por lo que se financia del aporte de sus realizadores y amigos. Cualquier donación es bienvenida y se agradece profundamente.