Revista de poesía  
Revista de Poesía
La Habana-Miami
Santiago de Chile
  Se publica en Cuba, de forma artesanal, en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.

 
Desde la Atenas de Cuba
 
  Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
 
 
No hay imagen disponible
Esteban Menéndez Cordero
(Pinar del Río, 1954-2003) Publicó los poemarios Grito a dos voces, Ed. Vitral, Pinar del Río, 1998 y Sombras en el muro, Edic. Loynaz, Pinar del Río, 2001.

Esteban Menéndez Cordero

Un muchacho va dejando la ribera

A Deivis (Cuba, 1975-EUA, 1994)

¿Alcanzarán estas palabras el sosiego
que no tiene mi sangre?
Antón Arrufat

Partir no es sólo recibir al abrazo del aire,
frío progresivamente
como quien acaricia un cuerpo ya no joven
que se apaga después de los primeros besos.
Tampoco es saborear el aliento salitroso
del mar,
ebrio ya de tantas mareas.Un muchacho parte dejando tras de sí
las pocas o muchas cosas que le ofrecimos
con desgano,
con esta inapetencia provinciana muy aplastante
para ser comprendida por tanta juventud.
Su abundante cabellera puede inducirnos a pensar
que es muy moderno,
cuando en verdad no somos otra cosa que antiguallas;
¿en qué lugar dejó esperando a su viejo pitusa
azul,
a qué amigo confió su bicicleta?
Yo no puedo censurarlo porque sus gigantes den
cuerda
a su corazón
y baile como un loco que se evadiera de todo,
abandonando el dulce olor, el fino tacto
de la tarde,
de la ceiba que amparó su infancia y sueñe,
sueñe constantemente
con abedules o nevadas,
al menos más ciertas que sus mañanas.

Yo sé que ese muchacho volverá,
siempre volverá,
por mucho que baile sobre la nieve,
aún si encuentra el pasillo exacto
que deslumbre
a sus nuevos amigos apiñados en un sótano
o en lujoso Dancing Ligth de Hialeah
o de Caracas.

Un río, una ciudad, dos cuerpos

Fue fundada hace más de tres siglos por decreto.
Suponen los ilusos que el río era hermoso
y los pinares.
Pero qué ciudad-ciudad no posee unos árboles,
un río,
donde perder la inocencia en la ambigüedad
de su grisura
mientras dos jóvenes como brújulas alocadas
caen en la trampa de una tarde
que ahora se empeñan en complicar.Me sustentan leyendas,
palabras prestadas o falsas historias
que otros me han contado.
El tiempo entrega su discurso.
Los límites no existen.
Las cosas pierden resistencia,
todo está presente:
dos adolescentes sin recuerdos se sonrojan
en los pasillos con la noche aún enredada
en las ojeras;
un legendario general en el obsesivo momento
antes de la caída,
el que amó el poeta.Tesoros ocultos en una cueva;
el bíblico hechizado (horóscopo del siglo)
con su diario entre las manos blancas,
bebiéndose el paisaje como una mortaja.
Somos más que memoria y luz en la distancia.
El cielo está afuera de las coordenadas previstas.
Poco se encuentra contracorriente.No importa el mucho esfuerzo,
los músculos tensados sólo advierten
que el oído es sordo, la mirada ciega.

Precio

Esa es la voz de quien se despide,
el gesto largamente insinuado.
Nada pudo ofrecer de la infancia
ni de una adultez sin espejos.
Perdió sus pasos en los recodos
con turbiedad de aguas estancadas.
Miren el corazón que traicionó siempre.
Sólo admiraba la sombra donde descansan
los muchachos:
su más deseada fe.
Recorrió calles buscándolos como ciego.
Estas piedras encierran toda su vida. Ninguna lluvia será suficiente
para aplacar el fuego
en que vino a parar la eternidad.

Búsqueda personalizada
Free Guestbook
Comentarios 

Arique es una publicación cultural sin fines de lucro que no se adhiere a corriente política o estética, institución o personalidad alguna, por lo que se financia del aporte de sus realizadores y amigos. Cualquier donación es bienvenida y se agradece profundamente.

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons