Revista de poesía  
Revista de Poesía
La Habana-Miami
Santiago de Chile
  Se publica en Cuba, de forma artesanal, en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.

 
Desde la Atenas de Cuba
 
  Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
 
 
José Gómez Sicre
José Gómez Sicre (Matanzas, Cuba, 1916). Museólogo y crítico de arte, se desempeñó en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y fue director y fundador del Museo de Arte de las Américas, de la OEA. Publicó varias obras, entre ellas Spanish Master Drawings XV to XVIII Centuries (1951) y Jose Luis Cuevas: Self-Portrait with Model (1983). Murió en Washington en 1991.

José Gómez Sicre

La tumba número 134
(Para Fina García Marruz)


Entrando, a la izquierda. Es la tumba número 134.
Una verja. Césped. Cuatro piedras grises. Otra
verja interior. Una puerta de cristal. Lápida de
mármol que habla en letras negras :
"1895-1898 Martí: los cubanos te bendicen"
A la bandera y las rosas agonizantes que siempre
velan en la pequeña cripta, el sol les devora el color.
––––
"1985"
Un hombre resume su obra. Es impulsado por su
sino de predestinación.
Viajes, horizontes lejanos, palmeras, tierra roja
sedienta. ¡La tierra! La tierra que gime pisoteada,
hala al hombre.
La pureza tiene un cauce. Él es un río filtrado
a través de todas las capas geológicas. El río blanco,
transparente, tiene lecho, quiere refrescar su
tierra virgen de agua.
¿Rebelión? ¿Rendención?
–––
"1898"
El nuevo Mesías tiene una cruz: "Capitán Araña…"
¡General! Pero las estrellas no están en sus
hombros. (Dicen que hubo una en su frente). Él
las busca mucho más alto.
Dos Ríos ¿Un suicidio?
El iluminado buscó en el llano el plomo que,
suspenso en el aire, lo esperaba.
Rito de sangre. Entonces, "El Apóstol".
“El Apóstol", suena bien después de "Capitán Araña…"
¡Asesinos!
––––
"Martí los cubanos te bendicen"
"Yo quiero cuando me muera…"
Sí, allí están la bandera y las flores.
———
"Número 134"
1-3-4. Un número. 134. Ahí queda condensado
un hombre.
Una doctrina, el espíritu de un siglo que dio a luz
un ser iluminado en tiempo y espacio.
La tumba número 134 guarda unas pocas onzas
de fosfato de calcio que produjo un hombre dios,
un dios hombre.
–––
Un militar, enemigo, habló sincero, noble:
"…Tenemos consideraciones para los vencidos y
honores para los muertos…"
Sus palabras se estrellan aún contra el mármol
de la tumba 134 y un nombre se pierde en su mismo eco:
Martí, Martí, tí, tí, tí…
No se fatigan los papagayos de todos los tiempos:
"Martí dijo…" "Martí hizo…".
Hombre bandera, hombre escudo. Estatua para
turistas aburridos, monumento para flores
de visitantes de distinción.
Genio explotado e incomprendido. Profanación
del recuerdo violado con la negación de la pureza
del hombre puro…
El número 134 se cierra sobre sí mismo
guardando, tranquilamente, la idea de alguien que,
en su inmensidad, se simboliza con la limpidez de un
cardinal numeral.
La tumba 134 se siente alta, amplia, enorme,
en su soledad luminosa que sólo turba el cálido
viento del Sur…

(Santiago de Cuba, 1936 - La Habana, 1937).

Búsqueda personalizada
Free Guestbook
Comentarios 

Arique es una publicación cultural sin fines de lucro que no se adhiere a corriente política o estética, institución o personalidad alguna, por lo que se financia del aporte de sus realizadores y amigos. Cualquier donación es bienvenida y se agradece profundamente.

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons