
Yolanda Brito Álvarez es poeta y ensayista. Dirige la Biblioteca Municipal de Jagüey Grande y la revista Limón, limonero. Estos fragmentos de su investigación Agustín Acosta, última poesía fueron recientemente dados a conocer en la revista digital Mar desnudo, que dirige el poeta matancero Abel G. Fagundo.
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Agustín Acosta, última poesía
Por Yolanda Brito Alvarez
Yolanda Brito Álvarez es poeta y ensayista. Dirige la Biblioteca Municipal de Jagüey Grande y la revista "Limón, limonero". Estos fragmentos de su investigación "Agustín Acosta, última poesía" fueron recientemente dados a conocer en la revista digital "Mar desnudo", que dirige el poeta matancero Abel G. Fagundo.
Sirvan ahora estos nuevos poemas que hemos encontrado, del conocido “poeta de las carretas”, no sé si por perseverancia o por casualidad, para que
hagamos un nuevo acercamiento a su poética y a su personalidad, mucho más desprejuiciado y frío, sin que ni una ni otra cosa nos impidan reconocer y valorar la importancia del legado que nos hiciera, mientras nos detenemos a mirar la frescura o la violencia con que descargó su imagen sobre el papel, confiando con nitidez a la cuartilla extraviada los cambios sentimentales, filosóficos o emo-
cionales escapados de su ser y de su época.
Leer estos versos será, además de una nueva alternativa en el conocimiento de la poesía cubana, un reto para nosotros mismos, si pensamos que, de cualquier manera, el sentimiento del poeta es él mismo y uno más: hoy es una cosa y mañana puede ser otra totalmente distinta, un día canción y otro lágrima, un día odio y otro amor, un día creyente y otro profano, un día volcán y otro abismo que se pierde en las entrañas del mundo, en la medida que el tiempo va echando su carga sobre los hombros.
Así vivió y murió Agustín Acosta, por eso alguien le llamó “el poeta de la dualidad”, aunque el mismo, en repetidas ocasiones, se había auto juzgado, analizando la manera en que se desarrollaban los acontecimientos: “Me siento extraño a mí mismo: como si yo fuera otro.../ Sólo sé que soy yo mismo por el dolor de ser otro..! Claro que, para un hombre de la profundidad filosófica de Acosta, no podía ser de otra manera.
Viajero cansado e incansable del camino, trasbordado él mismo entre las sombras – de las que dijo “eran siempre un mirador” – el río y las aguas muertas, como el “caracol que se escucha a sí mismo, sonoro de su propio oleaje”, es Acosta uno de los poetas cubanos de más interesante trayectoria tanto por la vida que le toco vivir, como por su obra literaria.
No.27/ Abril-Junio de 2008 |