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Arique, revista de poesía
Se publica en Cuba, de forma artesanal, 
en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.
Cuba  
Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
Irene WiggerIrene Wigger (Buenos Aires) es licenciada en filosofía, poeta. Su obra La angustia en la mitad de la vida, de donde hemos extraído los fragmentos que exponen su concepción de la poesía, fue publicada en Buenos Aires en 1996.

Irene Wigger:
Su concepto de poesía

Y lo que casi nadie reconoce es que la poesía
es una gran sabiduría secreta -como el erotismo
o la magia, por ejemplo- de la misma forma que
la razón es una gran locura pública.
Mario Morales

Recuerdo haber sufrido grandes crisis de angustia en las que el sentimiento de desesperación me llevaba a estados de inquietud que no podía controlar.

La lectura de Rimbaud Una temporada en el infierno, me mostró la otra cara de la angustia: la angustia liberada y hecha canción.

La aventura de leer juntos compartiendo sentimientos, de ofrecer la intimidad hecha palabras, la búsqueda de la expresión más plena de belleza, me fue transformando.

Al principio se trató de un ligero alivio que luego se transformó en intensa sensación de plenitud. Más tarde comprobé que esta sensación no era solo mi descubrimiento:

De esta concepción de la literatura como lugar donde las almas se encuentran surge, para Du Bos, su virtud balsámica o curativa. ¿Quién no ha sentido desprenderse de la obra literaria sosegador efluvio en momentos de tormento o de angustia? La literatura nos ayuda a ver claro dentro de nosotros y así podemos sentir nuestra exaltación, nuestro dolor o nuestra vergüenza compadecidos, compartidos por otras almas que no sucumbieron a ellos, sino que atinaron a liberarse mediante la expresión.
De El Quehacer Literario D. Leocadio Garasa

Desde entonces me ocupé de formar grupos para la lectura donde tuviera lugar el encuentro con los bellos pensamientos, ya de filósofos, ya de escritores, intentando lograr esos elevados momentos que menciona Jaspers, y que sólo pueden darse allí donde los seres humanos se encuentran. Testimonia Simone de Beauvoir:

...A eso de las dos, Boris me ofreció una taza de café; nos sentamos en la cocina y hablamos hasta el alba: de su novela, del jazz, de la literatura, de su oficio de ingeniero. Hablamos y el alba llegó demasiado rápido: Cuando me eran concedidos otorgaba la mayor importancia a esos momentos fugaces de amistad eterna.

Los que hemos tenido la dicha de disfrutar la compañía de grandes angustiados en sus momentos de creación, sabemos en qué medida el misterio del espíritu humano se nos revela en la obra que surge de ese yunque donde el hombre templa sus emociones. En la pasión creadora, el autor se vuelca por entero a su obra. Sólo así hallará eco en la emoción del lector.

El lenguaje poético como no necesita ajustarse a lineamientos lógicos presenta la ventaja de expresar lo que el sujeto siente sin apelar a contenidos racionales.

Los formalistas rusos esbozaron la idea que la poesía es pura forma: "la poesía no es más que un enunciado que aspira a la expresión... Chklovsky se preguntaba si toda la poesía no era en realidad transmental, al no valerse los poetas, la mayoría de las veces, del sentido sino para lograr una motivación, un enmascaramiento, una excusa"(Todorov).

Así, desde la katarsis de Aristóteles en su Poética, la obra literaria parece estar vinculada fundamentalmente a la liberación de la angustia.

Hallarse en un agujero, en el fondo de un agujero, en una soledad
casi total y descubrir que sólo la escritura te salvará.
Margarite Duras

Indagar el por qué de este poder de la genuina literatura, significa asomarnos al misterio creador, que jamás puede ser mirado de frente por ojos mortales. Sin embargo, nombrar algo es empezar a conocerlo. "La literatura -dice Du Bos con expresión tomada de Bergson- debe su existencia a la emoción creadora". A continuación intenta deslindar esta emoción de otras emociones menos epidérmicas o aparentes. El creador ha logrado realmente su meta cuando siente su espíritu inundado de alegría. El término alegría tiene aquí una acepción más cercana a entusiasmo (en su sentido etimológico de arrobamiento divino) que al placer.

No es negra
la tarde,
la cumplida tarde.
Si es sangre que sigue,
es grana que nace.

No es seco
el otoño,
el cumplido otoño.
Si es sangre que cae,
es siembra de oro.

No es pobre
la muerte,
la cumplida muerte.
Si es sangre de fondo,
es mina de rey.

J.R. Jiménez (Aurora, mayo, vida)

(...)
La noche, el firmamento, el cosmos, el infinito... ¿Cómo ignorar ese vagabundear en lo celeste, del alma ávida de trascendencia?
¿Qué vocación de infinitud ha llevado al hombre desde siempre a buscar su destino en el quieto movimiento de las estrellas?

Estrellas y astros: dioses primeros en la imaginación y en la angustia del hombre primitivo. De allí el origen de todas las mitologías y aún del filosofar cuando la necesidad de dar explicaciones racionales no había hecho olvidar el sentido sagrado de todo lo humano.

¿Quién canta?
¿Quién es la mujer que desde el hueco y el silencio
besa la boca del abismo?
¿Qué cópula sin sexo, qué caricia sin manos, qué palabra sin
lengua,
qué canto sin garganta
armonizan los ángeles en torno?
¿Qué ángeles? ¿Los que tejen la tela de araña del
crepúsculo?
¿Los que no son, no fueron, no serán,
los que se hicieron de suspiros, molinos de viento, deseos
irrealizados,
los de habitaciones que se desmoronan en un soplo?
¿Qué mujer? ¿La que esperó el hijo del vacío en el vacío de la
entraña?
¿La que la primera mañana del mundo entre la cuna
acariciaba la cruz?
¿La de manos con raíces, la del vientre de sábana y dulzura,
la que guarda los gritos con el corazón lleno de música?

Liliana Díaz Mindurry (La Anunciación de Leonardo da Vinci, Canto Séptimo)

(...)
La poesía es por cierto algo divino. Es a la vez el centro y la circunferencia del conocimiento. La poesía redime del agostamiento, las visitas de la divinidad al hombre.
Percy B. Shelley

Todos los que algunas vez nos hemos dedicado a escribir poemas sabemos qué significa este aspecto objetivo del inconsciente. Lo que llamamos inspiración es algo que surge repentinamente como no propio, y que se esfuma si no se lo apresa rápidamente. Pero, si uno logra impedir que se evapore, se plasma como un objetivo que se incorpora al mundo exterior y allí permanece para que un otro lo perciba.

Lo que se desea es la proyección de sí en la actividad creadora de la imaginación, porque el hombre sólo puede dominar lo infinito, lo perfecto, lo eterno, en el campo sin límites de la fantasía.

No.7-8, Enero de 2002

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