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Arique, revista de poesía
Se publica en Cuba, de forma artesanal, 
en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.
Cuba  
Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
Raúl Tápanes López
Raúl Tápanes López (Matanzas, Cuba, 1953).
Edita de manera artesanal sus propios textos y la revista de poesía Arique. En 1999 el Frente de Afirmación Hispanista publicó en México su poemario De la desesperanza y otros poemas.

Raúl Tápanes López

Kalidasa y las estaciones del erotismo

Dentro de las maneras de ver lo erótico resalta con su particular visión la cultura desarrollada en el Valle del Indo a partir de las invasiones arias unos 3000 años antes de Jesucristo. Durante siglos -en los períodos históricos conocidos como védico y brahamánico-, sus sacerdotes o brahamanes conservaron celosamente las litrugias y leyendas orales que siglos después fueron registradas en los Vedas, los libros sagrados de Brahama; y entre otras obras un poco posteriores pero también fundamentales el Mahabharata, un largo poema épico con más de doscientas veinte mil estrofas.

El panteón brahamánico es muy rico y sufrió numerosas modificaciones a lo largo del tiempo. Vishnú es la letra A, el creador del universo; Brahama da forma al mundo... y crea el teatro; Siva representa el mal. Ellos adoptan diversos aspectos -avatares- y son acompañados por sus esposas. Ganesa, con su cabeza de elefante, es el dios de la literatura y la sabiduría, Pero antes -para los primitivos arios- Varuna era el cielo, Surya el sol, Indra el trueno y la lluvia. Este último se hacía acompañar de un importante séquito en el que se destacaban las apsaras o amantes de los dioses y a veces de los hombres.

En el siglo IV a.n.e. con la prédica de Siddharta Gautama, el Buda, el budismo se impone como religión oficial en la mayor parte del subcontinente indio. Luego de derrumbes de imperios e invasiones extranjeras, hacia el siglo IV se reunifica el territorio a orillas del Ganges y deviene un nuevo período de esplendor y rescate del hinduísmo con la dinastía Gupta, donde poetas como Chatakarpara y Kalidasa se encontraban en lugar privilegiado de la corte; este último (375-415) es hoy considerado una de las principales figuras de la literatura oriental. Por su larga y diversa obra y por los abundantes antecedentes de casos parecidos en la literatura hindú, algunos estudiosos creen que se trata en realidad de tres autores diferentes bajo un mismo nombre.Kalidasa -literalmente siervo de Kali- compone entre famosas obras teatrales como Sakúntala y Vikramorvasi (en las que se mexclan textos corales y poéticos), su poema Rtusamhara -Curso de las estaciones- donde el erotismo aflora con más fuerza que en aquellas. Aunque la tradición india es muy amplia en poemas épicos -el Mahabarata, el Ramayama y otros- es Kalidasa el primer poeta predominantemente lírico y descriptivo (la tradición propiamente lírica no comenzaría sino siglos después). Además de sus conocidas obras teatrales, Kalidasa también escribió el poema Meghadoot o Mensajero-Nube y el Kamara Sambhavam, otro texto sensual y erótico.

Una muestra de la presencia del erotismo en esta sociedad, a pesar de las evidentes contradicciones entre la prédica de la renunciación y la innata sensualidad que conlleva al goce de los placeres, la hallamos en el templo budista de Mahabodi: allí vamos a encontrar entre las imágenes clásicas de Buda, las representaciones de sus dos encarnaciones femeninas con hermosos desnudos muy elegante y eróticamente resueltos, así como el éxtasis amatorio de una pareja devenida en símbolo del amor universal propugnado por Buda, el sabio.

Otros cultos también se distinguen por su carácter místico-erótico. En algunos se venera el principio femenino (sakti), en otros se desarrolla el culto secreto de la mano izquierda. La devoción a Siva se plasma en ritos orgiásticos y crueles relacionados con terribles deidades del amor y la muerte, entre las cuales destaca Kali o Durga, la esposa de Siva. En el ritual de esas sectas desempeñan importante papel diversos símbolos fálicos (linga, yoni).

El erotismo y en particular el proveniente del placer sexual, no es ajeno a la literatura india antigua (los cuatro Vedas que constituyen la llamada sruti o literatura védica original y la smrti o literatura védica suplementaria: los Paranas, los poemas épicos ya mencionados, etc). En la mitología el sexo está presente como causante de hechos de magnitud histórica y religiosa: Vismamitra, el gran sabio y yogi perfecto (es decir, discípulo avanzado en la práctica del yoga o control de los sentidos), fue inducido por Menaka al disfrute sexual; Siva el dios destructor fue provocado por su esposa Parvati a gozar de los placeres del sexo interrumpiendo su profundo estado de meditación. En un episodio del Ramayana se cuenta cómo a poco de casarse el dios Siva con la diosa Uma, quiso el Amor aumentar más todavía la ternura que por su esposa sentía el dios pero Siva, que a la sazón estaba entregado a la mortificación ascética, redujo al Amor a cenizas con el fuego de su mirada iracunda, de ahí el nombre de invisible o incorpóereo (Ananga) que dan al amor los poetas hindúes.

El Kama-sutra relaciona 729 tipos de uniones sexuales basadas en tres tamaños de los órganos masculinos y femeninos, tres intensidades del placer y en tres distintas duraciones del acto. El Karma-kanda, uno de los textos sruti, nos habla también de bebidas afrodisíacas como la soma. Dice textualmente uno de los Vedas:

apama soman amrta abbema
aksayyamha vai caturmasya
vajinah sukrtam bhavati
(Aquellos que llevan a cabo las penitencias de los cuatro meses son merecedores de tomar las bebidas soma-rasa volviéndose inmortales y felices para siempre).

Conocedores de la religión védica nos dicen hoy que los Vedas se ocupan de las actividades fruitivas a fin de elevarnos del campo del placer y de los sentidos a una posición superior en el plano trascendental.

La poesía sánscrita -poesía cortesana- es casi siempre frívola y adulatoria; para algunos estudiosos incluso, está lastrada por un manierismo retórico sin alcanzar aún en lo erótico, la personalidad de una Safo de Lesbos. Su mayor valor artístico está dado por las sonoridades de una lengua en que cada sílaba llegó a identificarse con una deidad, en la que la palabra adecuadamente conjugada adquiere connotaciones opuestas a su significado original. Y es eso precisamente lo que se pierde en la traducción. Aún así este texto de Kalidasa conserva luego de traducido, su carga erótica y su excepcional valor artístico. Con Kalidasa la sloka o estrofa poética compuesta por cuatro versos octosílabos alcanza su mayor auge y refinamiento y la poesía sánscrita logra una belleza incomparable.

Panini, un pensador cuya época se sitúa muy indefinidamente hacia los siglos V o VI a.n.e., escribió algo así como una gramática sánscrita. En el período Gupta el sánscrito era la lengua de la aristocracia y la intelectualidad en tanto el vulgo hablaba el páncrito, un dialecto de aquella. Kalidasa usaba en sus textos ambas formas. En el sánscrito antiguo, donde se asocian unas palabras con otras para significar a veces toda una frase o un concepto determinado, hay palabras que indican deseos específicos, estados de ánimo, consecuencias físicas, etc, muy especialmente relacionadas con esa particular visión del erotismo: kaman (deseo de complacer los sentidos), rasah (sentido del disfrute), visayah (objeto para el disfrute de los sentidos), kama-rapam (forma de la lujuria), kamah (vida sexual) y otras. El kama-kanda, por ejemplo, es literalmente período para el goce de los sentidos. Dice Mary Cruz que "en todas las altas culturas antiguas -aún las de Indoamérica, mucho más recientes, en México y Perú-, no se prostituían las palabras que denominaban el sexo y los placeres sexuales: se respetaban, eran sagradas".

En el Rtusamhara su autor muestra a través de un imaginario periplo por las seis estaciones en que los hindúes dividían su período anual de clima monzónico -el estío, la estación de las lluvias, el otoño, el invierno, sisira o la parte más fría del invierno, y la primavera-, un exhuberante cuadro de la naturaleza, las costumbres y el más refinado erotismo, ese difícil arte que desafía incluso en nuestros tiempos tabúes y conceptos arcaicos y que proclama el goce de los sentidos más reprimidos... un equilibrio delicado entre el carbón y el diamante, entre lo supremo y lo perecedero, entre lo material y lo espiritual del hombre. En Kalidasa, como en ningún otro poeta hindú del período, encontramos un gozo refinado de la naturaleza, de todo lo bello, en la presencia subliminar de un divino erotismo sensual.

Bhartrhari (450-510) otro poeta hindú posterior a Kalidasa, también conocido por cierta lírica de corte erótico pero más directa y menos sutil que la de aquél, nos dice en Srngara Sataka:

En este infeliz mundo, donde la más grande valentía es sobrepasada por la vergüenza ocasionada por la espera en la antecámara de los reyes malvados; cómo pueden los hombres nobles encontrar consuelo en su corazón, si no fuera por las tiernas doncellas, bellas como la luna que se alza, con ojos de loto, las campanillas de sus corsés sonando mientras sus talles finos se doblan bajo el peso de sus pechos?

No.4, Abril de 2001

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