Revista de poesía  
Revista de Poesía
La Habana-Miami
Santiago de Chile
  Se publica en Cuba, de forma artesanal, en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.

 
Desde la Atenas de Cuba
 
  Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
 
 
No hay imagen disponible
Antonio Desquirón Oliva,
reside en Santiago de Cuba , donde preside la Fundación Caguayo. Sus textos son conocidos en Cuba donde publicó en 2003  el poemario Cómo criar un perro.

Antonio Desquirón Oliva

11.

¿Qué queréis de mi?
Bajo los cocoteros y los mangos,
vestido de vaquero color negro
te estiras sobre una roca verde.
Otra puerta para entrar al juego:
valiente cosa, ¡qué queréis de mi!
¿Qué debe hacer un cow boy?
Liberar a alguien, castigar a alguien, enlazar algo,
defender algo, galopar:
oh Dios.
Me han cocinado a garrotazos
y se han sentado a conversar mientras yo
miro las estrellas,
la cuerda ajustando mis costillas al poste azul:
el olor del jazmín viaja haciendo caminos,
como en los muñequitos
no es que se pueda aspirar la rosa de aquí
a cien metros,
pero va de ese modo.
Te han cocinado a garrotazos:
ahora hay más rabia
en sus miradas.
No sé,
no puedo dormir más,
sin embargo es demasiado temprano
para levantarse.

12.

¿Alcanzó, Dora?
Sí alcanzó.

La hoja se cuela entre los barrotes:
¿no escuchas cómo ladra la perra?
¿no ves esa fiesta que hay encima de la loma?
Parece que allá viviera un cortesano:
los fuegos de artificio.
El criado con un bastón
golpeando el suelo
y anunciando.
La perra ladrando a los fuegos de artificio
y las varillas que  rechinan
en tu techo.
La mediana de las tres muchachas subió a los zines
y barrió las chispas.
¡Quién ha visto un cielo más hermoso!

¿Alcanzó, Dorita?
Sí, mamá.

La hoja de anacahuita se arrastra por el cemento
y se recuesta a una piedra;
ahora que los murciélagos no tienen donde dormir
—antes de que todo vuele, mira que sopla mucho—
dime si has estado años junto a mi
sólo para oler mi colonia
y registrar mis gavetas mientras yo me ducho.
La fila de muchachos entró a la estancia
llena de polvo y hedor seco:
las maderas verde claro
y las cenefas color café con leche.
Es verdad, esta noche no hay quien duerma,
vamos para la esquina
a reírnos con los demás,
a elogiar las llamas
y los cohetes que atraviesan el cielo.

13.

Ese piano perteneció al Balvanera. El barco que se hundió cerca de La Habana en medio del ciclón del 19. Las muchachitas marcan pasos de ballet mientras la profesora gorda y su madre miraban por  la ventana. Si la escalera hablara, lo haría mejor que tú y que yo. Nada cuento esperando que un día a la escalera le dé por hablar: se lo dejo a ella. Ese piano que se pliega y cabe perfectamente en el armario: me parece oír las rachas por sobre la cubierta, el mar por encima de tu pelo. ¿Qué otra cosa hay que decir? Yo hubiera podido ganar la cinta verde, pero aquella madrugada los rebeldes se pasearon por las calles del poblado haciendo bromas y ya a media mañana los casquitos habían llenado todo: las cunetas, los banquitos, detrás de los troncos de los ficus. No quiero recibir más recuerdos falsos de alguien que me odia a mi y a todo lo que yo represento. ¿Ves?Sí recuerdo
tu cabeza rubia, sí el olor de tu cuerpo junto a los muros del cafetal, sí cómo poco a poco te fuiste despintado hasta no saber ni por dónde caminabas ni quién eras.
¿Este pianito? sí, lo dejó en Santiago el Balvanera  antes de ir a hundirse en medio de un ciclón, cerca de La Habana.

Del libro en proceso Poemas de Lucio Argüello

Búsqueda personalizada
Free Guestbook
Comentarios 

Arique es una publicación cultural sin fines de lucro que no se adhiere a corriente política o estética, institución o personalidad alguna, por lo que se financia del aporte de sus realizadores y amigos. Cualquier donación es bienvenida y se agradece profundamente.

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons