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Arique, revista de poesía
Se publica en Cuba, de forma artesanal, 
en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.
Cuba  
Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
Vicente Aleixandre
Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898-1984). Perteneciente a la llamada Generación del 27; su poesía renovó el interés por la tradición poética española. Recibió el Premio Nobel en 1977.

Vicente Aleixandre habla de poesía

Al empezar esta confidencia literaria que me pide Entregas de poesía lo hago sin excesiva convicción: no creo demasiado en los buceamientos del poeta sobre su propia actividad, ni mucho menos en sus teorizaciones sobre la poesía. Sin que esto signifique que otorgue mayor fe a las teorizaciones de los demás sobre lo siempre inexplicable, ni a su vez, acaso tampoco a sus buceamientos en la obra del poeta, que por esencia no rinde nunca su último secreto, El misterio poético, pues, seguirá intacto.
(...)

Yo hice mi primer libro, Ambito, si de vetas distintas, con una tónica no muy distante de lo tradicional. Esa línea de voz, en cierto modo tradicional, se prolongó todavía algunos meses. Pero de pronto una mutación radical. No he creído nunca en lo estrictamente onírico, en la escritura automática, en la abolición de la conciencia creadora. Pero he de confesar la profunda impresión que la lectura de un psicólogo (Freud) de incisiva influencia me produjo en 1928, y el cambio de raíz que en mi modesta obra se produjo. Mi segundo libro, Pasión de la tierra, de poemas en prosa, escrito en 1928-29 y publicado más tarde en Méjico en edición limitada, rompía aparentemente con la tradición y era la poesía en libertad, la poesía manando con hervor caliente del fondo entrañable del poeta, aquí instrumento de un fuego que habríamos de llamar telúrico.
(...)

Sobre cómo entreveo al poeta, y a la poesía, ya he escrito en diferentes coyunturas de tiempo y lugar. Sólo repetiré que para mí el poeta, el decisivo poeta, es siempre un revelador. El poeta, esencialmente, es el vate, el profeta.

Pero su vaticinio no es vaticinio de futuro;porque puede serlo de pretérito: es profecía sin tiempo. Iluminador, asestador de luz, golpeador de los hombres, poseedor de un sésamo que es, en cierto modo, misteriosamente, palabra de su destino.

El poeta es un hombre que fuese más que hombre: porque es además poeta. El poeta está lleno de sabiduría, pero no puede envanecerse, porque quizá no es suya una fuerza incognoscible, un espíritu habla por su boca. Con los dos pies hincados en la tierra, una corriente prodigiosa se condensa, se agolpa bajo sus plantas para correr por su cuerpo y alzarse por su lengua. Es entonces la tierra misma, la tierra profunda, la que llamea por ese cuerpo arrebatado. Por otras voces el poeta ha crecido, ahora hacia lo alto, y con su frente incrustada en un cielo habla con voz estelar, con cósmica resonancia, mientras está sintiendo en su pecho el soplo mismo de los astros.

De su prólogo a la segunda edición de
La destrucción o el amor (1944)

No.5, Julio de 2001

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