Revista de poesía  
Revista de Poesía
La Habana-Miami
Santiago de Chile
  Se publica en Cuba, de forma artesanal, en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.

 
Desde la Atenas de Cuba
 
  Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
 
 
Carlos Chacón Zaldívar
Carlos Chacón Zaldívar (Mayarí, 1958). Tiene publicados Viejo buscador del agua, Cuentos de Nochebuena (Las Tunas), y El caballo y las voces (Ediciones Matanzas, 2002). En 2001 fue editado por el Frente de Afirmación Hispanista la Antología Cósmico-Lírica de Carlos Chacón Zaldívar (México, 2001). Aparece en el Tomo II de la Antología de la Poesía Cósmica Cubana (Frente de Afirmación Hispanista, México, 2001) y en Poetas en Matanzas V (Ediciones Matanzas, 1998). Reside en Limonar, Matanzas.

Carlos Chacón Zaldívar

Sólo por violar tu costumbre

Anoche violé tu costumbre
máscara de mil tentáculos
y me confundiste
con esa sonrisa de inocente lluvia
promesa de costero sol
sábana para mi riesgo
y no dudé
sobre tu espejo volcarme,
otro quise ser
allá donde Cirse confundió a Odiseo,
quise ser Yo y calmar la sed
que apuntala al porvenir,
provocar quise tu rugido
y me engañaste con tu mojado silencio
puta máscara de mil tentáculos,
y hasta el barquero pasó sin mirar
y dejó la indiferencia en tu mirada
y se apagó la luna en mis ojos
¡qué filosa tu cuchilla
escudriñando mi carne!
Cuánto rencor contra mi espera
sólo por violar tu costumbre
al otro lado del ocaso.

De Los signos del viajero

Parábola del poeta

El poeta se hizo a la mar
con provisiones para un siglo
y encontró brisas favorables,
la risa de las gaviotas
y la sal curtió cada espera
y el temporal mojó sus recuerdos
cuando la noche pecaba con las estrellas
y el tiempo -único labriego de los poetas-
llenó de agua su nostalgia
y quebró las cuerdas del verso
tras el apocalipsis del retorno,
y la mar con la cabellera despierta
zozobrar hizo mustia la mirada,
ahora soplan los vientos las corrientes
cuando oscuros albatros
le han cobrado el equipaje
y en la superficie mordida
sólo una guitarra permanece
como un beso sin fondo
cabalgando la luz.

Sálvame

Calma la sed, los caminos
que tu sonrisa inaugura,
y dame fuego, ternura,
si el cariño de mis pinos
trajo la pasión que vino
a despertar tu ansiedad.
Si para amar no hay edad
si sólo tormenta, adagio,
y sálvame del naufragio
que acosa mi soledad.

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