Revista de poesía  
Revista de Poesía
La Habana-Miami
Santiago de Chile
  Se publica en Cuba, de forma artesanal, en edición trimestral limitada de 200 ejemplares desde Julio de 2000.
Regularmente en la web desde octubre de 2005.

 
Desde la Atenas de Cuba
 
  Puente de la Concordia, Matanzas, Cuba
 
 
Jerónimo Castillo
Jerónimo Castillo
(Mendoza, 1943)
Poeta y ensayista. Entre sus más recientes obras editadas figuran: En prosa (2003), Leí tu libro (2003) y Vecindad cerril (2001). Es autor de una antología de poetas de San Luis, donde reside desde 1954.

Jerónimo Castillo

A Tápanes López

Llega tu Arique, Raúl,
como un preciado tesoro
donde el esfuerzo valoro
del poético baúl,
tras un magnífico tul
lo hermoso de su palabra,
nos da Doña Oliver Labra,
y en décima matancera
Francisco Henríquez espera
que el cielo a su paso se abra.

Le sigue con armonía
que su finura delata,
la bailarina mulata
de Don Fernando García,
y luego con alegría
y con sabor milenario,
del Japón extraordinario
Hernández Milián con sus
-sin título, reza- haikús,
nos da su devocionario.

Los amigos mencionados
ya estuvieron de visita
con escritos, con la cita
y libros antologazos,
toda Cuba y sus estados
de poética salud
nos han llegado hasta el sud
pero es Matanzas en su lucha
la voz que de aquí se escucha
por tu valiosa inquietud.

San Luis, Argentina, 02/10/2003

Horcón

Horcón, caleta querida,
desde la ola que rompe
en tu peñón preferido,
me traes a la distancia
visión de marina imagen
que tu ventana describe,
para ver del otro lado
de la bahía, en Quintero,
la nauta quilla arponera,
la arena y sal del estío.

Horcón, el siglo aquietado
junta raíces de tiempo,
y el bote que en alta mar
trenza jaibas y cordeles,
hace surco entre la ola
del pelícano despierto,
cuando cae la jornada
y el timón marca retorno,
mientras San Pedro vigila
en su pedestal altivo.

Horcón, el vino aguerrido
del amigo que se brinda,
ocupa más de un recuerdo
en el arcón de la vida,
y rememora el oficio
que apenas si le permite
juntar algunas monedas,
cuando ha limpiado en la playa
pescado entre las gaviotas
al sol matinal y tibio.

También me viene a la mente
el regalo inesperado
que en lo breve del cariño
puso el alma del verano,
cuando marinera gorra
con un golpe de latido,
la quitó para ponerla
como ofrenda en mi cabeza,
y de esta simple manera
unía al mío su vino.

A la vuelta de los años
me dispensó el mismo sitio,
un Horcón por veces quieto,
otras de inquieta secuencia
en ese mar hacendoso,
que hace barridos de noche
en las playas y comenta
con lenguaje conocido
las mareas que lo hinchan
y alargan sus desatinos.

Todo el contorno se vuelca
a ser uno en el recuerdo,
cuando ofrecen las espadas
de albacora su tallado,
y el pregón del artesano
ha calado en el paseo
con voceo ponderoso
de su creación y estilo,
poniéndole a la subasta
la gracia y el colorido.

Horcón, después de Ventana,
océano Pacífico
brinda como perla oculta
ese monte de pinares
frenando guadal de arena
en el alto promontorio,
en tanto siembran las boyas
en el marino criadero,
almejas y mejillones,
que se guardan con cariño.

Caleta de pescadores,
rincón solícito y fino,
me haces volver los veranos
en búsqueda del sosiego
que arrebata mis sentidos,
y encuentro en cada retorno,
sonrisas y la confianza
de saber que sigue siendo
el mismo solar de siempre
en la palma del amigo.

Búsqueda personalizada
Free Guestbook
Comentarios 

Arique es una publicación cultural sin fines de lucro que no se adhiere a corriente política o estética, institución o personalidad alguna, por lo que se financia del aporte de sus realizadores y amigos. Cualquier donación es bienvenida y se agradece profundamente.

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons