Antonio Ramírez Fernández, español, ha publicado, entre otros, los poemarios Destino de tu palabra (1998), Iseo (2002) y Del helado llanto y la luz rota (2005). Preside la Asociación Myrtos de poesía. |
Alexis R.
¡Qué fácil sería un gesto tuyo decidido!
Cruzaría como en sueños libre el aliento
de la vida para presentarme a ti, oh, Muerte,
y entregarme como surto mar al destino.
Pero es imprescindible tu verso herido,
aquel que nadie conoce, sólo en su momento,
el que estalla de luz en la palabra inerte,
aquel que es sólo un instante del futuro sino.
¿Acaso debo seguir secreto y amargo
la sombra alargada del cáliz inevitable
presente en cada silencio, en cada olvido?
¿Podré soportar el sueño en este letargo
deshabitado ya por el dolor intratable
de tus labios ocultos y mi pecho vencido?
***
Hoy cruzan los mares la duda escrita
por el tiempo, por el viento.
Se va apagando lentamente tu voz
hoy que muere tu anuncio lancinante.
Todo termina: tántalo, maldita
luz, ajena del lugar, ya no siento
tus labios, granadas otrora tu voz.
Todo crece desde su fin, su instante.
Hoy deja el sueño su propio latido
inexorable pendiente de sombras
fugaces: así permanece el pasado.
Todo: el dolor de la memoria herido
por su propio fin, pero si me nombras
creceré, si muerto ya, enamorado.
***
Al alba te vio caminar el viento
lentamente a tu destino afirmado.
Tu corazón, pájaro interior, frío
anunciaba el infinito, silente.
Tu pupila rozaba el horizonte,
el frescor subía a tu piel amado,
la fuerza de tu pecho, tu voz, río
interminable de la mar, algente.
Que tu poema vida fue de extensa abra
deseado, desde ti como tu valor
cubierto: surgía para quedarte
al fin entre nosotros, tu palabra
de fuego encerrado en copa interior
y tu historia entregada para amarte.
***
La mar fue mi destino: mi voz en ti.
Ya late esta playa extensa interior
como la luz que me cubre de gozo
íntimo: su mañana: tu mirada.
(Y este cristal de las horas sin ti
sierpe es interminable, veloz fulgor
que me hiere, rayo transparente, trozo
de dolor, realidad extensa, helada.)
Sólo tiene más valor el futuro
cumplido en tu voz, única, en tu sentir.
Todo aquel pasado deviene intenso,
el nuevo día me completa maduro,
su compromiso: tu fuego, mi vivir
en ti como la mar, sin fin, extenso.
***
Nada, la muerte, final
arena virgen
de labios, cristal
rozándote, si,
tiempo, nada,
tú, inmortal.
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