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Francisco Henríquez
Décimas
"Y Carilda Oliver Labra,
como Palas de Atenea,
a los huérfanos de idea
les remienda la palabra".
Sergio Mederos Pérez
Yo de Matanzas recuerdo
cada momento y segundo,
cuando en el pasado mundo
de mis memorias me pierdo.
De sus tres ríos me acuerdo;
de sus puentes y de El Abra;
de aquel guajiro que labra
sus tierras de costa a costa;
recuerdo a Agustín Acosta
"y Carilda Oliver Labra".
En cada ciudad de Cuba,
de una poeta muy grande,
la luz del pensar expande
su verso para que suba...
¡Holguín la tuvo!: la incuba
en Lalita..., y la hermosea...:
Lalita Curbelo crea,
junto a sus cosas un mito,
que domina el infinito...
"como Palas de Atenea".
Así la tuvo Cienfuegos,
en Mercedes Matamoros,
que iluminó los tesoros
de la idea con cien fuegos.
Les dio visión a los ciegos
del alma, y fue su tarea
lograr que en esa odisea,
con mieles de pluma clara,
la luz del saber llegara
"a los huérfanos de idea".
¡Entonces la hispana loa
tuvo un momento feliz,
cuando Jesús Orta Ruiz
le nace a Guanabacoa!
De conuco y barbacoa,
pastores de oveja y cabra,
gritaron: ¡Abracadabra!
Porque con una cuarteta
un campesino y poeta
"les remienda la palabra".
No.27, abril-junio de 2008
Motivo de portada
A la orilla de una ruta,
nde hay tráfico bastante,
el vendedor ambulante
ega y planta su venduta
De su comercio disfruta
mo el mejor comerciante:
y al viajero o caminante
nde su vianda y su fruta.
ntre olor y vianda y hoja
parte en dos una sandía
erde afuera, dentro roja––
a ver si quien por la vía
pasa, de paso, se antoja
de aquella verdulería.
Al lector
Confieso que nunca había
sentido tanta emoción
por una publicación
como ésta de este día.
Debe ser por la alegría
de darles recordación
a cosas que el corazón
siente que son de valía.
Con las piezas importantes
que son la patria y los bellos
símbolos de ahora y antes…
mezclo aquella cubanía
de viejos trastos: aquéllos
que a mi alrededor tenía.
II
Confieso que no persigo
de fatuo amor hacer galas,
ni quiero vestir con alas
de presunción lo que digo.
Sólo quiero, como amigo,
compartir flores y balas;
épocas buenas y malas
de las que fui fiel testigo.
Es así que estos manojos
de inocentes sonetillos
pongo a los pies tus ojos.
No quiero que se les tilde
más allá de ser sencillos
y del valor más humilde.
De Cubaneando en cien sonetillos
No.21/ Octubre-Diciembre de 2006